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Todos los esfuerzos que hacemos por desconectar.

Publicado el 7 julio 2020 - Esfuerzos

pensamientos ejercicios experienciales mindfulness

Desconectar: estamos rodeados de «desconexión» y no nos hemos dado cuenta.

Estamos en busca y captura de cosas que nos conectan con otros: redes sociales, móviles, ordenadores, televisores… La tecnología ha llegado para quedarse. Esto tiene enormes ventajas para muchas cosas. Nosotras, sin ir más lejos, utilizamos Skype cada día para poder atender a nuestros pacientes independientemente de su lugar de residencia.

También, a través de Facebook o Instagram, podemos ver lo que hace cualquier persona en su día a día cuando decide compartirlo. Podemos estar aquí y allá constantemente. Las herramientas que nos conectan, a la vez, nos desconectan de otras cosas.

Aquí surge la primera pregunta: ¿podemos estar en todas partes?

¿Podemos desconectar y estar en todas partes?

Cuando estamos allí (en Instagram, Facebook, con el móvil o el ordenador), a lo mejor nos desconectamos de lo que tenemos aquí y ahora. Nos separamos de este preciso momento, de lo que tocamos, de lo que miramos, de lo que escuchamos, de lo cotidiano que no existirá siempre, de lo que está sucediendo y existiendo en este preciso momento. Porque existe ahora.

AQUÍ Y AHORA

Vamos a proponerte un ejercicio:

¿Cuántas veces has hecho el mismo recorrido para llegar a tu casa? ¿Cuántas veces has ido a ese sitio que tanto te gusta?

La próxima vez, puedes pararte y observar con atención. Seguramente te des cuenta de la cantidad de cosas que se pasan por alto. Multitud de detalles difíciles de ver cuando estamos desconectados.

En muchas ocasiones esas ganas por “desconectarnos” están relacionadas con no percibir la diferencia entre lo que observamos y el “tú” que lo está observando.

Por ejemplo, cuando estamos sintiendo una emoción que no nos gusta, no diferenciamos entre el acto de sentir esa emoción y nosotros como observadores de la sensación y sus consecuencias. Como sentimos que no hay diferencia entre ambas experiencias, queremos apagar esa sensación, desconectar de las cosas desagradables que podemos sentir.

Sin embargo, si te paras un segundo es posible que puedas percibir cómo cambian tus emociones sin parar. Incluso en estos momentos puedes estar sintiendo unas cuantas: interés, nostalgia, tranquilidad, preocupación, indecisión, incertidumbre…

Si atendemos, podemos ver cómo las emociones cambian constantemente pero el “tú” que observa no ha lo hace. Tú eres tú en medio de todas las cosas que vives. Siempre nos reconocemos en todas las cosas que vivimos.

Todos esos esfuerzos que hacemos por desconectar

En esos esfuerzos por desconectar hacemos muchas cosas: quedamos con amigos, vamos de vacaciones, cogemos el móvil y vemos lo que hacen otras personas en su vida…

Sin embargo, quiero invitarte a que te hagas una pregunta: ¿qué cosas pasan a tu alrededor cuando quieres desconectar?

Seguramente, en este momento, estés tomando conciencia de todo lo que está sucediendo a tu alrededor, porque le estás prestando atención.

Cuando atendemos, entramos en contacto con las cosas que nos están sucediendo en cada segundo que pasa en el flujo constante del transcurso de todas las cosas. Practicar una atención plena centrada en el aquí y el ahora necesita que tengamos claros cuáles son nuestros valores y objetivos vitales. Una vida basada en nuestros valores necesita una atención centrada y flexible y viceversa. Vivir de acuerdo a nuestros valores, centrados en el presente nos prepara para responder cuando la vida nos lo requiera.

¡Si quieres saber más, ponte en contacto con nosotros y estaremos encantados de trabajar estrategias para conseguirlo con contigo!

La ilustración es, una vez más, de nuestra querida Directora de Arte, Laura Calvo. Podéis ver su Instagram aquí: https://www.instagram.com/luris.subject/?hl=en