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Vivir sin filtros

Publicado el 8 agosto 2020 - #Conocimientos

Vivir sin filtros

Las redes sociales nos mantienen en contacto con la vida de mucha gente. Una vida con filtros, ediciones y momentos seleccionados con cuidado. En esa selección entran “momentos perfectos”, “lugares espectaculares”, cuerpos muy concretos, “parejas felices”, planes sin fin y un largo etcétera.

En muchas ocasiones, nos encontramos en consulta con personas muy agobiadas por no tener la vida que tienen los demás. O por lo menos la vida que nos muestran.

Cuando indagamos un poquito nos damos cuenta de que esa vida que se busca tener se basa en esos mismos filtros, ediciones y selección de momentos que en Instagram.

Las redes sociales nos conectan con los demás, pero también tienen el peligro de alejarnos de la realidad. De querer acercarnos a cosas que suponemos que nos traerán la felicidad.

Cuando la felicidad se convierte en el único objetivo parece que es algo que podemos agarrar fuerte con las manos y que, una vez conseguido, ya será nuestro para siempre.

Sin embargo, cuando estamos constantemente centrados en la meta nos perdemos el camino y, cuando más cerca estamos de sentir eso que anhelábamos, puede que nos sorpranda no sentir eso que se suponía que debíamos sentir.

En muchas ocasiones, estamos tan centrados en el resultado que perdemos de vista todas las cosas que sentimos y hacemos durante el proceso para alcanzar esos resultados. Y si esos resultados están maquillados con filtros y enfocadas desde un sólo ángulo es muy probable que sea muy difícil de replicar o alcanzar.

Por eso, ¿qué os parece si empezamos a utilizar un nuevo filtro?

El filtro de permitirnos no ser perfectos. Ni tener que subir las mejores fotos. El filtro de dejar la cámara a un lado durante un segundo y grabar en la memoria los momentos que estamos sintiendo, compartiéndolos contigo o con las personas con las que estés. Unos filtros que nos permitan disfrutar de lo que estamos haciendo y registrar en nuestra memoria todo aquello que nos resulte valioso.

Un momento inolvidable no es uno que subes a Instagram, es uno que recuerdas toda la vida sin necesidad de recordatorios o stories.

Alejándonos durante un rato de seleccionar la mejor perspectiva de las fotos, no esperando el momento perfecto, ni tampoco a la mejor foto, ni a sentirnos de una manera determinada, simplemente haciendo lo que queramos hacer, nos permitimos a nosotros mismos vivir las experiencias como las deseamos vivir.

Para apreciar cómo un regalo lo que se tiene justo delante, disfrutando de observar y cuidar, en ese preciso momento, de todo lo que está en nuestras manos, con la variabilidad y la naturaleza cambiante de todas las cosas.

La ilustración, como siempre, es de la artista Laura Calvo.