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Relación entre las emociones y la salud

Publicado el 8 octubre 2020 - #Conocimientos

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La Organización Mundial de la Salud definió en 1948 la salud no sólo como ausencia de enfermedad, sino como un estado de bienestar físico y psicológico.

En psicología hablamos del modelo biopsicosocial para integrar 3 factores:

  • Biológicos: genéticos, enfermedades, lesiones, etc.
  • Psicológicos: estilos de afrontamiento, creencias, conductas…
  • Sociales: empleo, contexto…

Desde este modelo se hace participe a las personas en la prevención de su salud, entendiendo que el estilo de vida que llevemos puede afectar positiva o negativamente en ella. De esta manera, se pueden encontrar formas de potenciar la salud.

Un claro ejemplo de la afectación de los procesos psicológicos sobre el bienestar físico es el estrés. Los datos nos revelan cómo las tres principales causas de muerte en los países más desarrollados son las enfermedades de corazón, el cáncer y los accidentes cerebrovasculares y el estrés es uno de los principales factores de riesgo que se relaciona con estas alteraciones.

El estrés, al igual que la ansiedad, se relacionan también como factores de riesgo para otros problemas de salud como la hipertensión, los trastornos gastrointestinales, la conducta de fumar, o la obesidad.

Sentir estrés en momentos puntuales no es nocivo para nuestra salud. Sentir estrés de forma prolongada porque las cosas que hacemos no permiten reducirlo puede tener un impacto negativo sobre nuestra salud.

Sin embargo, ¿cómo afectan las emociones a nuestro cuerpo?

emociones salud bienestar

Las emociones que sentimos a lo largo del día producen reacciones fisiológicas que sirven como señales de que esa emoción está ocurriendo.

El miedo y la ansiedad van acompañadas de sensaciones de falta de aire o de corazón desbocado. La tristeza puede acompañarse de nudo en la garganta, llanto o falta de energía. La ira suele sobreactivarnos y ponernos alerta.

Cada emoción viene acompañada de su propia respuesta fisiológica.

De igual forma, cada emoción viene acompañada de una serie de pensamientos.

Y, por último, se da una respuesta motora. Es decir, se lleva a cabo una acción.

Estas tres facetas de la emoción se dan siempre juntas. Todas las emociones se manifiestan en estos tres componentes (fisiológico, cognitivo y motor).

Puede parecer que el componente fisiológico es el que mayor impacto puede tener sobre nuestra salud. Sin embargo, es el componente motor, lo que hacemos cuando sentimos una determinada emoción, lo que más puede afectar a nuestra salud.

Por ejemplo, si cada vez que siento tristeza salgo a correr para sentirme mejor, estableceré un vínculo entre la tristeza y el ejercicio físico. Esto aumentará la probabilidad de que haga más ejercicio con el objetivo de no sentirme triste, haciendo más complicada la gestión de estados emocionales asociados con la tristeza cuando hacer ejercicio no sea una posibilidad factible.

Del mismo modo, si cada vez que me siento satisfecho por como he llevado a cabo una tarea, me fumo un cigarrillo o un porro como recompensa, las próximas veces que me sienta satisfecho por algo tendré ganas de celebrarlo fumando tabaco o marihuana.

Las emociones afectan a nuestra salud. Las cosas que hacemos cuando sentimos determinadas emociones para dejar de sentirlas o para sentirlas más o de otra manera afectan a nuestra salud de forma mucho más palpable y constante.

Sentir emociones es saludable, siempre. Nos permite atenderlas y darles sentido. Las cosas que hacemos para gestionarlas van a tener consecuencias directas sobre nuestro estado de salud, tanto físico como psicológico.

En terapia psicológica no buscamos cambiar la manera en la que las personas sienten sus emociones porque eso pueda ser nocivo para su salud.

Lo que buscamos en terapia psicológica es que las personas se relacionen con sus emociones de forma que lo que hagan cuando las sienten genere hábitos y conductas proactivas, positivas y saludables.

Ilustración de Laura Calvo.