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¿Por qué hacemos lo mismo si sabemos que no funciona?

Publicado el 18 febrero 2021 - #Conocimientos - Acimut

por qué hacemos lo mismo si sabemos que no funciona

¿Alguna vez te has preguntado por qué hacemos los mismo si sabemos que no funciona? ¿Te has descubierto pensando <<otra vez, parece que no aprendo>>? ¿O te dices <<esta vez sí, esta vez tiene que salir>>?

Sucede que, durante nuestro desarrollo, vamos construyendo una serie de reglas sobre cómo es el mundo, sobre cómo comportarnos en él y sobre qué esperar cuando nos comportamos de determinadas maneras.

También ocurre que, a la hora de explicarnos lo que hacemos, usamos las palabras y lo que decimos de nosotros mismos y del mundo.

De esta forma, las reglas sobre el mundo que nos han enseñado y hemos construido y las cosas que nos explicamos de nosotros mismos y del mundo se van entrelazando y relacionando la una con la otra, con el firme objetivo de construir una realidad férrea.

Sin embargo, en muchas ocasiones, las reglas sobre el mundo y nuestras explicaciones fallan. No consiguen corresponderse con lo que realmente ha sucedido, con lo que estamos sintiendo o con lo que queremos.

Aún así, cuesta mucha considerar que lo que sucede es que las reglas no son infalibles. Que lo que nos sucede, en muchas ocasiones, no puede resumirse en una serie de reglas y no puede alcanzarse sólo con palabras.

Ocurre que comenzamos a sustituir nuestra experiencia por las explicaciones verbales de cómo debería de ser frente a lo que ha sido.

De esta forma, en psicología hablamos de insensibilidad a las contingencias cuando determinadas reglas nos impiden entrar en contacto con la experiencia directa, con las consecuencias inmediatas de nuestra conducta.

Nuestra capacidad de emplear el lenguaje para explicar es nuestra mayor arma evolutiva. Dependiendo de cómo la usemos podemos estar acercándonos a las cosas que queremos, dándonos cuenta de las consecuencias de nuestras conductas y pudiendo encaminarlas en la dirección de lo que es valioso para nosotros.

Resulta muy satisfactorio y un gran consuelo personal descubrir que no hay nada malo en lo que hacíamos, que podemos cambiar el foco de nuestra atención hacia las consecuencias de lo que hacemos para seguir aprendiendo. Que lo que pensamos no es infalible y no es fiel reflejo de la realidad y que la realidad está en las cosas que hacemos y en sus consecuencias.

Este proceso no es sencillo, cuesta mucho deshacerse de determinadas formas de explicarnos y de explicar la realidad y, en terapia, siempre es una de las fases más importantes a abordar.

Si tienes dificultades para cambiar determinadas cosas que te hacen sufrir, acudir a terapia desde el enfoque contextual (como el que empleamos en ACIMUT) puede aportarte la comprensión y las respuestas que necesitas.

La ilustración es de nuestra Directora Creativa Laura Calvo.