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¿Qué hacemos con los problemas?

Publicado el 14 julio 2021 - #Conocimientos

problemas

Menuda pregunta: ¿qué hacemos con los problemas? ¿Se puede hacer algo? ¿Con ellos o frente a ellos? ¿Qué son exactamente?

Los problemas son cualquier situación de la vida que demanda respuestas efectivas de las que no se dispone en ese momento. Esto hay que diferenciarlo de las situaciones aversivas, que no tienen por qué demandar respuestas, pero son situaciones que generan malestar.

Por tanto, el problema realmente no va ser diferenciar entre situaciones problemáticas y aversivas sino saber qué hacer en cada una de ellas. Dicho de otro modo, buscar formas más capaces de afrontar dichas situaciones en un momento concreto.

La clave para afrontarlas estaría en que, a pesar de tener pensamientos y de sentir emociones que nos generan malestar, podamos seguir con nuestra vida. Porque podemos continuar haciendo cosas a pesar de no sentirnos en nuestro mejor momento.

Los problemas de por sí suelen vivirse con una connotación negativa porque se entienden como algo a lo que hay que encontrar solución. Sin embargo, entender las situaciones aversivas como problemas es convertir todas las situaciones de mi vida en un problema.

Bajo este prima, no todo tiene que ser solucionado, evitado o luchado. Vivir las cosas desde la aceptación no significa dejar de luchar o ignorar lo que nos pasa. Aceptando que es una experiencia que nos genera malestar, que como esa habrá más y que hay que dejarlas estar, facilita su experiencia. Remediarlo no siempre es una solución adecuada o posible.

Independientemente de la magnitud del problema o de la situación aversiva, solemos darle mucha importancia a los pensamientos y emociones que derivan de ellas. En estas ocasiones nos pueden desviar de lo que haríamos a continuación con nuestra vida.

El núcleo de la acción estaría en valorar cómo lo experimentamos y no en cómo deberíamos procesarlo. Pensar si debes sentir o no, si está bien o mal lo que piensas o sientes sin aceptar que eso es pensar y sentir impide que puedas hacer lo que te has propuesto hacer.

Porque luchar contra todo ello, pensando y sintiendo que está mal pensar y sentir como lo haces genera una experiencia paradójica que retroalimenta las emociones y los pensamientos. Además, genera otros nuevos que incrementan nuestro malestar.

Por tanto, cuando una situación nos causa dolor y nos lleva a sentir una emoción desagradable, podemos pararnos a averiguar qué ha generado que la sintamos, permitirnos experimentarla en su totalidad. Después, podemos actuar en consecuencia con toda la información que obtenemos de permitirnos sentir. Ya sea buscando una solución o continuando con tu vida a pesar de los obstáculos que ésta te depare, sentirnos mal nunca será el problema.

Esto quiere decir que debemos dejar un hueco en la estantería de nuestras experiencias a las emociones aversiva. Permitirnos tener un sitio para ellas. Puesto que nos ayudará a situarnos, a verlas con perspectiva, a darlas su espacio y nuestro propio espacio para sentirlas y vivirlas.

Porque, cuando dejamos que se acumulen unas tras otras sin haberles dado su lugar, nos ahogaremos con ellas, todas desordenadas y confusas, sin sentido y ni propósito.

La ilustración es de nuestra Directora de Arte Laura Calvo.

Este blog ha sido escrito por Sofía Pareja, alumna de primero del Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Camilo José Cela.

Sofía ha colaborado con nosotros en sus prácticas en los últimos meses, aportándonos su sentido crítico, su energía y mucho trabajo.

Muchas gracias, Sofía, por estos meses de retos y aprendizajes. Ha sido un auténtico lujo poder compartir contigo nuevas perspectivas y aproximaciones novedosas en Psicología. Especialmente, muchas gracias por tus preguntas, y por tu carácter inquisitivo. Te deseamos lo mejor en todos tus proyectos.