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Los Mitchell contra las máquinas y la diferencia

Publicado el 12 septiembre 2021 - ¡Alerta Spoiler!

los mitchell contra las máquinas

Los Mitchell contra las máquinas se estrenó hace ya unos meses en Netflix. Y hasta ahora no hemos tenido la oportunidad de poder sentarnos a escribir una entrada en el blog sobre ella.

La película nos cuenta como una familia se enfrenta a un apocalipsis tecnológico cuando la IA de una empresa tipo Apple se hace con el control de todo.

Durante las dos horas que dura la película vemos a los miembros de esta familia enfrentarse a las situaciones más imposibles e inverosímiles mientras intentan poner en orden sus sentimientos y se adaptan. El conflicto central gira en torno a las desavenencias entre la hija mayor y su padre.

Pero sobre todo, Los Mitchell contra las máquinas nos habla de ser diferentes. De ser diferentes padres y madres, de diferentes tipos de familias, de diferentes tipos de hermanos. De diferentes formas de cambiar y adaptarnos.

Porque la película es la excusa perfecta para reflexionar sobre los ajustes que los padres y las madres van haciendo conforme los hijos y las hijas van cambiando y van conformando su identidad.

A través de recursos que cualquier adolescente emplea en su día a día en Instagram, en TikTok o en Twitch la película exhibe una propuesta conciliadora entre el mundo adolescente y el de los padres y las madres. Con este estilo visual tan característico se plantea la primera premisa de la película: lo que vamos a ver es normal.

Porque la mejor forma que tiene la película de tratar la diferencia es a través de plantearla desde el inicio como una normalidad. Como algo que simplemente sucede en la vida y se da de forma natural, orgánica y necesaria frente a lo artificial, lo mecánico y lo virtual.

Los Mitchell contra las máquinas normaliza desde su propuesta temas como la homosexualidad en la adolescencia, el trastorno del espectro autista o la desconexión generacional. Y lo hace sin glorificarla o señalarla. Simplemente está ahí, como un aspecto más de los personajes y la historia.

Ninguno de los personajes queda descrito o caracterizado por tal o cual característica. Cada miembro de la familia es mucho más que una característica concreta. Así, la película rehúye la parodia o la simplificación del cliché. El argumento es previsible, sabemos lo que va a pasar en cuanto al arco argumental. Y aún así, la película sorprende en la forma en la que sus personajes reaccionan a esas situaciones típicas de este tipo de películas.

Los Mitchell contra las máquinas no es una película por su argumento o su moraleja, si no por sus personajes. Es diferente porque incluye la diferencia sin resaltarla. Porque normaliza la diferencia al integrarla en un discurso sobre crecer y adaptarse.

Sobre ser uno mismo mientras cambiamos y evolucionamos.

La ilustración, como siempre, es de nuestra directora de arte Laura Calvo.