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Cuando importa más el premio que la meta

Publicado el 7 octubre 2021 - Esfuerzos - #Conocimientos

cuando importa más el premio que la meta

Cuando importa más el premio que la meta podemos perder el interés por cosas que requieren de esfuerzos prolongados, que cuestan y que parecen no reportarnos nada.

Hay un hilo en Twitter que cuenta la siguiente historia: en un acuario de Estados Unidos, una de las orcas comienza a arrancar la silicona que une los panales del tanque en el que vive. Los cuidadores, preocupados, intentan buscar soluciones para que la orca deje de tirar.

Resumiendo mucho la historia, finalmente comenzaron a dar un pez a la orca cada vez que ésta tiraba de la silicona. Tras un tiempo haciendo esto de forma continua, sin saltárselo ni una sola vez, los cuidadores dejaron de hacerlo. Y la orca dejó de tirar de la silicona. Nunca más volvió a hacerlo.

Los seres humanos funcionamos parecido que las orcas. Existen unos principios básicos de aprendizaje que son comunes a todas las especies. Uno de estos principios plantea que si siempre que se hace algo, se obtiene algo en consecuencia, se aumenta la probabilidad de hacer ese algo.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con las metas y los premios? En la historia de la orca, la meta es tirar de la silicona y el premio son los peces. Cuando importa más el premio que la meta, si no hay premio no nos esforzamos por llegar a la meta. Cuando le quitamos a la orca el premio que obtenía por tirar de la silicona, la orca deja de verle sentido a tirar de la silicona.

En muchas ocasiones, para llevar a cabo conductas que nos cuestan o nos desagradan nos damos premios que nada tienen que ver con realizar esa conducta.

Me acabo el tema y me premio con un trozo de chocolate.

Después de trabajar me voy de cervezas como premio.

Has aguantado muy bien en le dentista y como premio te voy a comprar un juguete.

Este tipo de situaciones plantean, sin darnos mucha cuenta, que para hacer las cosas siempre tengo que obtener algo a cambio. Por supuesto, todas las personas hacemos las cosas para obtener algo. La conducta sin consecuencias desparece.

Sin embargo, lo que termina por aprenderse es que tengo que obtener algo INMEDITAMENTE DESPUÉS de haber hecho algo.

Este tipo de refuerzos, los inmediatos, se dan de forma natural muchas veces. El problema surge cuando yo me refuerzo artificialmente por llevar a cabo conductas difíciles, costosas o indeseadas. Si en un momento dado dejo de obtener o darme ese refuerzo, es muy probable que abandone esa práctica.

Sin embargo, el ser humano puede autorreforzarse las cosas que hace a través de relacionar la conducta que hace con un objetivo a largo plazo. A esto lo llamamos demorar el refuerzo.

Los seres humanos tenemos la capacidad psicológica de generar estados emocionales en el presente cuando imaginamos la obtención de determinadas cosas en el futuro. Saber que lo que estoy haciendo hoy, me acerque a las cosas que quiero mañana se convierte en un refuerzo en sí mismo.

Cuando el refuerzo se coloca en la realización de la propia conducta, es más factible que establezcamos rutinas y hábitos y que encaminemos nuestro presente hacia el futuro que queremos.

La ilustración que acompaña al blog es de Laura Calvo, nuestra directora artística.