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Annette y la responsabilidad de educar

Publicado el 3 diciembre 2021 - ¡Alerta Spoiler!

Annette y la responsabilidad de educar

Annette, la última película de Leos Carax, es muy particular. Aborda temas como la violencia de género, la triangulación de los hijos en los sistemas familiares, la identidad, la culpa, el espectáculo, la explotación infantil, la cosificación y el amor. Y todo ello lo hace desde la presentación audiovisual propia del musical.

No obstante, Annette no es un musical al uso. El uso de la música y las canciones está al servicio de la narración y toda la puesta en escena tiene el tono onírico del musical para poder abordar estos temas tan difíciles desde la metáfora.

Este Alerta Spoiler discute toda la película, así que te recomendamos que la veas antes de seguir leyendo. Nosotras pudimos verla en cines en Madrid y sabemos que, ahora mismo, es difícil de ver. Amazon Prime Video produce la película y estará disponible en la plataforma.

Annette explora como, en ocasiones, los padres y las madres priorizamos en lo que consideramos que deben ser los hijos y las hijas frente a su desarrollo para que sean individuos.

Para poder abordar esta dolorosa realidad, Annette es una muñeca de madera durante todo el metraje. De esta forma, la cosificación a la que se ve sometida la hija de los personajes de Adam Driver y Marion Cotillard es explícita. Es puramente visual. La niña no es una niña, es una marioneta.

Annette es una marioneta de los anhelos de su madre (y luego es vehículo su venganza) y de los intereses de su padre. Es un vehículo de fascinación. La escena en la que Annette nace plantea de forma directa el hecho de que la hija de dos famosos es, por naturaleza, fascinante e increíble.

Y esta noción rima con la fascinación a la que se asoman los padres y los madres ante el nacimiento de su hijo o hija. Es una realidad necesaria a nivel adaptativo. Y a un nivel de desarrollo psicológico cristaliza desde la noción de que nuestro hijo es único o nuestra hija es única. Así, Annette explora como esta noción puede tergiversarse y acabar dificultando el desarrollo identitario de un niño o una niña.

Los padres y las madres podemos querer que la identidad de nuestros hijos o hijas refleje características específicas y acabar forzando un desarrollo identitario que impida el autoconocimiento o el autodesarrollo.

El personaje de Adam Driver se presenta como una persona violenta, que no puede controlar sus impulsos, que ve a las personas como vehículos para sus intereses, para lograr sus objetivos. Cuando su mujer se interpone en su camino profesional la asesina. Cuando su hija se revela como un prodigio de la canción la convierte en un producto. Cuando descubre que el compositor y director de las canciones de su hija tuvo una aventura con su mujer fallecida lo asesina.

La madre, el personaje de Marion Cotillard, se convierte en metáfora de lo que vemos de nosotr@s mism@s en nuestr@s hij@s. Tras su fallecimiento, acecha al personaje de Adam Driver en forma de canción, como un espectro que le recuerda que el talento de su hija es la canción, como su madre, y no el humor, que es el talento de su padre.

Y todo ello, nos aplasta en la escena final cuando Annette se convierte en niña de verdad. Y casi como si de un Pinocho retorcido se tratase, Annette se vuelve humana al desligarse del sufrimiento que le han causado sus progenitores.

Y asistimos a una escena en la que comprendemos que hemos podido soportar ciertas cosas de la película porque la niña era una marioneta. Pero que al ver que es una niña comprendemos que Leos Carax ha jugado con nosotros, que ha usado la muñeca para que empaticemos con los padres en vez de con la niña.

Annette es el recordatorio cinematográfico y feroz de la responsabilidad que tenemos como educadores.

La interpretación del cartel de la película lo ha hecho nuestra Directora de Arte, Laura Calvo.