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Cuando en terapia hablamos de aceptación

Publicado el 28 septiembre 2022 - Esfuerzos - #Conocimientos

aceptar en terapia

En terapia hablamos mucho de aceptación. Es un concepto que ahora se emplea mucho en psicoterapia, en las llamadas terapias de tercera generación. Y, sobre todo en la Terapia de Aceptación y Compromiso.

La aceptación muchas veces genera dudas y preguntas en consulta, generalmente porque las personas tendemos a mezclar aceptación y resignación. Muchas veces, cuando le decimos a alguien que trate de aceptar para que estemos diciéndole “ya está, ajo y agua, te fastidias, asúmelo, aguántate”. “Acéptalo”.

Sin embargo, desde las perspectivas más recientes, aceptación se vincula más bien con la idea de “hacerse cargo”.

Pero ¿hacerse cargo de qué?

Porque podría sonar a que estamos obligando a la gente a tirar para adelante haciéndose responsables de todo lo que les sucede, sin que suponga en ningún caso parte de la terapia es entender cómo se acepta algo y que pasa durante y después de la aceptación.

Porque aceptar no es un estado, es un proceso.

Acimut

Cuando sentimos emociones desagradables tendemos a evitarlas a huir de ellas. Distraernos, salir por ahí, quedar con amigos, leer un libro, mirar Instagram, irnos a dormir, quedar para comer, jugar al móvil, mirar TikTok, buscar videos en Youtube, escuchar música. Casi cualquier cosa que hagamos puede hacerse con el único propósito de intentar no pensar, de intentar no sentir. Por supuesto, esto no significa que todo lo que hagamos lo hagamos para evitar nuestros pensamientos, sensaciones o emociones.

Simplemente sucede que muchas veces vamos en piloto automático y no nos estamos haciendo cargo de lo que sentimos, no estamos gestionando nuestras emociones. Gestionarse pasa por mirarse, por aprender a estar con todas las emociones sean o no agradables.

Al final, acabamos haciendo cosas para evitar sentirnos, no porque queramos hacer esas cosas realmente.

De vez en cuando párate a preguntarte:

“¿Estoy haciendo esto porque quiero o para no sentirme triste, enfadad@, agobiad@, ansis@,etc?”

O para no acordarme de mi ex o para evitar pensar en el trabajo o los exámenes o para no pensar en lo que tengo que hacer después o en eso que he hecho y que me ha salido mal.

“Pero, entonces, ¿qué se supone que tengo que hacer?”, te preguntarás. “¿Pensar en mi ex sin parar o estar en casa fastidiada sintiéndome triste?” No, claro que no. Porque eso sería resignarse.

La principal diferencia entre resignarse y aceptar es que, si aceptar es un proceso, resignarse es un estado. Mientras que aceptar implica movimiento, cambio y avance, resignarse implica inmovilidad.

Por eso, aceptar no es fácil. No es un “mirar las cosas tal y como son y tira para adelante”.

Aceptar es un proceso complejo al que nos estamos acostumbrados y que no nos han enseñado.

Por eso, si estás pasando por un momento complejo y te está constando hacerte cargo de lo que experimentas, te recomendamos que acudas a terapia.

La ilustración es de la directora de arte de acimut Laura Calvo