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Aprender algo nuevo

Publicado el 5 noviembre 2020 - Esfuerzos

aprender algo nuevo

Aprender algo nuevo parece una cosa muy sencilla. Puede parecer que sólo necesitamos ganas y motivación.

Muchas veces, en nuestra vida adulta, no sentimos que haya que hacer esfuerzos por aprender cosas nuevas. La mayoría de las ocasiones, los aprendizajes previos acumulados facilitan que pongamos en marcha conductas novedosas.

En psicología del aprendizaje denominados transferencia a la capacidad del ser humano para aplicar aprendizajes o conocimientos aprendidos en contextos concretos en situaciones nuevas y diferentes.

Así, aprender cosas nuevas se vuelve más sencillo porque podemos aplicar cosas aprendidas en un contexto en otros nuevos de forma acumulada.

Es decir, no me hace falta aprender a cruzar un paso de cebra en otro país porque todos los semáforos y pasos de cebra se parecen entre sí. Aunque algunas de sus características cambien, somos capaces de extraer las claves del contexto que nos permiten comportarnos en consecuencia.

Sin embargo, a veces esta capacidad puede volverse en nuestra contra a la hora de aprender cosas nuevas. Puesto que los aprendizajes previos tienen mucho peso a la hora de comportarnos, en ocasiones nos pueden impedir tomar contacto con aspectos novedosos o cambiantes del ambiente.

Podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que muchas cosas serán de la misma forma que la vez anterior:

La puerta de casa se abrirá de la misma forma que se abría ayer.

La ropa estará en el mismo sitio del armario.

Del grifo saldrá agua caliente cuando me vaya a duchar.

El microondas funcionará de la misma manera que la última vez.

En nuestro día a día hay cosas que siempre suceden de la misma forma. Esa predicción nos facilita mucho la vida.

Sin embargo, puede dificultar aprender cosas nuevas. Aprender se vuelve muy costoso conforme nos vamos haciendo mayores. No sólo porque la edad y el paso del tiempo tienen efectos físicos sobre las estructuras cerebrales del aprendizaje.

También sucede que comenzamos a desdeñar o pasar por alto oportunidades de aplicar de forma novedosa cosas que ya sabemos o tachamos de inútiles o innecesarias oportunidades de poner en práctica conductas diferentes.

Si siempre vuelvo a casa por el mismo sitio, ¿qué necesidad tengo de probar otros caminos?

La respuesta que nos viene a la cabeza es que, a lo mejor, descubrirías un camino más corto. La eficiencia o la eficacia de una conducta se vuelve el criterio fundamental por el que probar cosas nuevas.

Si lo nuevo me ahorra tiempo, me facilita o me mejora algo, entonces merece la pena aprenderlo.

Pero, ¿si hay un camino más largo que pasa por un parque por el que pasear y despejarme después del trabajo que me permitiera llegar a casa más tranquilo?

¿Y si me doy la oportunidad de estar abierto a nuevas experiencias, sin juzgarlas?

Aprender algo nuevo cuesta, requiere tiempo, esfuerzo, salirse de lo que ya sé, mirar hacia otros lugares, experimentar emociones distintas…

Estamos siempre aprendiendo cosas, está tan incrustado en nuestro día a día, en nuestra naturaleza, que dejamos de prestarle atención.

¿Qué cosas nuevas has aprendido hoy? ¿Qué cosas nuevas quieres aprender?

La ilustración es, como siempre, de la genial artista Laura Calvo.

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