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Gambito de Dama y gestión de emociones

Publicado el 30 noviembre 2020 - ¡Alerta Spoiler!

gestión de emociones

Gambito de Dama se estrenó en Netflix hace no mucho y en Acimut vimos los siete capítulos sobre la historia de la genio del ajedrez Beth Harmon como un ejemplo de los efectos de la gestión de emociones.

En el Alerta Spoiler de hoy discutiremos libremente aspectos de la historia que se relacionan directamente con aspectos de la trama, así que si no la has visto te recomendamos que la veas y luego vuelvas a este blog para leer nuestro análisis.

Lo primero que podríamos plantear es: ¿necesitaba Beth las pastillas para desarrollar toda su capacidad como ajedrecista?

En muchas obras de ficción (y de no ficción) se ha especulado sobre la capacidad que tienen algunos psicoestimulantes para aumentar o mejorar las capacidades de una persona.

Del mismo modo, el consumo de distintas sustancias ligado al arte y a la creación también se ha explorado. Por lo tanto, podríamos inclinarnos a pensar que, sin las pastillas, Beth no habría podido jugar todas esas partidas en su cabeza.

Nosotros planteamos lo siguiente: los estados emocionales que siente Beth mientras juega facilitan o dificultan su desempeño durante las partidas. Esto, en nuestra opinión, se apoya incluso visualmente: la mayoría de las partidas se desarrollan con planos de las caras de ambos contrincantes. Son los primeros planos de la cara de Beth los que nos van indicando cómo se está desarrollando la partida.

En muchos casos de adicción a sustancias lo que se acaba por producir a nivel conductual es que el consumo de drogas acaba por convertirse en la manera única de gestionar los estados emocionales adversos. El efecto artificial que tienen las drogas sobre el cerebro y la neurotransmisión sustituye a otras estrategias conductuales y de regulación más ajustadas, volviéndose la estrategia principal de afrontamiento.

Puesto que Beth comienza a consumir desde niña, el aprendizaje de esta estrategia es mucho más inmediato y difícil de revertir. La capacidad que tienen las pastillas de focalizar la atención de Beth en los aspectos más objetivos de las partidas conlleva una desconexión de sus estados emocionales.

De esta forma, la frustración y la ira que puede sentir durante sus primeras derrotas puede interpretarla como la causa de sus derrotas y no como un estado emocional inherente a las mismas.

En ocasiones, atribuimos a las emociones la causa de determinadas acciones o situaciones cuando es justamente al revés, las emociones siempre surgen de una determinada acción o situación.

Si se hace el aprendizaje de que las emociones interfieren en el desempeño, se buscarán maneras de mitigar los estados emocionales negativos y potenciar los positivos. Por eso, durante la serie se nos informa de que Beth es de partidas cortas, rápidas, con jugadas implacables y desconcertantes. Partidas que supongan adrenalina y refuerzos constantes.

Las partidas largas, contra pesos pesados, desestabilizan a Beth porque la hacen sentir emociones desagradables y son esas emociones (como la tristeza porque su madre adoptiva no asista a la partida o la frustración de haber perdido sin parar las apuestas nocturnas) las que Beth no puede gestionar.

Además, como suele suceder en situaciones y conductas de adicción, cuando se abandona la sustancia suele haber un repunte en la intensidad de los estados emocionales evitados. Por eso Beth tarda en poder hacer frente a sus emociones.

gestión de emociones

Es en el momento en el que Beth respira hondo, asume su estado emocional de desconcierto ante una jugada inesperada, escucha esa emoción, le da su espacio, la atiende y pasa a concentrarse en la partida cuando la cámara nos muestra cómo alza la vista y comienza a hacer sus cálculos sobre el techo.

La manifestación de las fichas en el techo está condicionada a un estado emocional de calma. Por ello, sólo cuando Beth está calmada accede a esas partidas en el techo. Puesto que el uso de las pastillas facilitaba el acceso a esa capacidad, es sencillo asociar el uso de las pastillas a la capacidad para jugar.

Sin embargo, a lo largo de toda la serie, se nos muestra a Beth jugando en el techo de noche, en la cama. No es hasta la última partida que vemos a Beth jugar en su cabeza.

Por eso, al final, cuando se sienta a jugar con los ancianos de la calle la vemos radiante, libre. Porque Gambito de Dama habla sobre gestión de emociones.

La liberación no llega por ganar el mundial. Llega por poder sentir todas las emociones durante una partida, llega por reconciliarse con ellas, porque también son valiosas. Porque nos cuentan la mitad de la partida.

La ilustración de la portada es de la artista Laura Calvo.

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