Autocuidado emocional y físico
Publicado el 14 julio 2025 - Sin categoría
¿Alguna vez has comido algo rico después de un día agotador porque te lo merecías? El autocuidado es todo aquello que hacemos que nos ayuda a sentirnos mejor. Todo aquello que hacemos para cuidar nuestra salud física, mental y emocional. El autocuidado puede ser tanto hacer ejercicio como tomarte una tarde para hacer lo que te apetezca.
El cuidarse a uno mismo es importante porque impacta en nuestro ánimo y nuestra energía diaria. Es una necesidad para mejorar nuestra calidad de vida y nuestra forma de vernos a nosotros mismos.
La importancia del autocuidado
El cuidado personal tiene un gran impacto en nuestro bienestar general.
El cuidarnos físicamente no solo ayuda a vernos de una mejor forma, sino que aumenta nuestra energía y fortalece nuestro sistema inmunológico. Además el cuidarnos nos ayuda a prevenir algunas enfermedades como diabetes, obesidad o hipertensión.
Por otra parte el cuidarnos ayuda a reducir los niveles de estrés y a poder regular de una mejor forma las emociones con las que tendremos que convivir toda la vida, como la ansiedad.
Cuando mantenemos un descanso de calidad, nuestra mente se concentra de una mejor forma, lo que nos haría mucho más eficiente en nuestros estudios o trabajos. El no hacerlo puede llevarnos a lo contrario que deseamos, ser menos eficientes.
El cuidarnos a nosotros mismos colabora con que nos veamos de una mejor forma, ayudando a valorarnos más. Y de cara a las relaciones con otras personas nos fortalecería a poner límites en cosas que no queramos hacer.
El autocuidado debería ser una parte necesaria de nuestra rutina. De hecho puede implementarse de diversas formas, y en ocasiones puede no llevarnos tanto tiempo del que pensamos.
Tipos de autocuidado
Existen muchos tipos de autocuidado, mientras más conozcamos, tendremos un abanico mucho más amplio para que puedan adecuarse a nuestras vidas.
En ocasiones podemos no tener el tiempo para realizar una mínima inspección para saber cómo nos encontramos. Aún así, diversos cuidados pueden llevarnos muy poco tiempo y podemos implementarlos a nuestra rutina que ya hacemos diariamente.
Autocuidado físico
El ejercicio es de las actividades más recomendables para un mayor bienestar físico. Nos genera mayor energía y reduce el riesgo de enfermedades. Por otro lado, al hacer ejercicio liberamos endorfinas, lo que nos genera mayor sensación de bienestar.
Para poder obtener algunos de estos beneficios no tenemos porque vivir en el gimnasio. De hecho, los ejercicios como caminar rápido, correr o nadar, implementándolo en un mínimo de 30 minutos, de unos 3-5 días a la semana, ya nos daría mayor bienestar general.
Esto podríamos implementarlo a nuestra rutina en ocasiones como yendo a nuestros estudios o trabajos, o saliendo de estos y volviendo a casa. Si trabajamos desde casa también podemos implementarlo levantándonos mientras atendemos el teléfono.
El cuidado físico también tiene que ver con dormir las horas necesarias, debido a que dormir es necesario para nuestro descanso. Para mejorar nuestro descanso podríamos adoptar una rutina antes de acostarnos en donde hagamos algo sin pantallas. Se ha visto que las pantallas empeoran nuestra producción de melatonina, una hormona que nos ayuda a favorecer el sueño. La luz de las pantallas empeora la secreción de esta hormona, por lo que puede hacer que no tengamos sueño. Adoptar una rutina en la que 30 minutos antes de dormirnos no tengamos pantallas puede favorecer nuestro sueño.
Podríamos implementar a nuestra rutina el leer un libro antes de irnos a dormir.
La comida es otro aspecto importante en nuestro autocuidado. En ocasiones tampoco disponemos de mucho tiempo para hacernos la comida. Para ello, dedicar un día a realizar las raciones de la semana podría ser una solución válida, en la que nos organicemos de una forma en que seamos conscientes de qué es lo que comemos y queremos comer.
Cuando hablamos de una alimentación sana y equilibrada no nos referimos a que nunca más podamos comer algo como pizza o chocolate. La alimentación equilibrada cuenta con que en algún momento, cuando nuestro cuerpo nos lo pida, podamos comer algo que nos apetezca.
Escuchar nuestro cuerpo para el autocuidado también es algo muy importante. Reconocer cuando tenemos hambre real o cuando comemos por comer.
Autocuidado mental
El autocuidado mental es el cuidado y mantenimiento que le hacemos a nuestra mente para mantenerla en una forma óptima.
Puede girar en torno a establecer límites con los demás, conectar con tus seres queridos, hasta realizar actividades de manera activa para conectar con nuestro cuidado como la meditación, pasar tiempo con la naturaleza o pasar tiempo con nosotros mismos.
En ocasiones nos sobrecargamos por no establecer límites con los demás y terminamos en compromisos que no queremos y que nos terminan desgastando. El saber decir que no a situaciones que no queramos es parte de un cuidado personal, en el que priorizamos cuidarnos mentalmente.
Por otra parte, el estar con las personas que nos quieren y queremos nos ayuda mantener una mejor salud mental.
También sería beneficioso poner límites (dentro de lo que podamos) en nuestro trabajo, conocer hasta dónde podemos llegar o qué podemos abordar. Dado que es un ámbito muy importante, en el que solemos estar la mayor parte de nuestro día o al que le vamos a dedicar muchas horas. Tomar descansos en nuestro trabajo también es necesario, el tomar descansos mejora nuestro rendimiento, por lo que será beneficioso para realizar nuestro trabajo en condiciones.
A veces el ajetreo de nuestra vida, nos hace olvidar que también debemos descansar, para volver con más fuerza. El intentar conectar de manera activa o pasando tiempo con la naturaleza nos ayuda a reducir el estrés y mejorar nuestra regulación emocional.
El pasar tiempo con nosotros mismos nos ayuda a comprendernos. Estar siempre con personas puede no permitirnos escuchar lo que nosotros queremos, pasando tiempo solos podemos atender a nuestras necesidades de una mejor forma.
¿Qué no es el autocuidado?
El autocuidado puede resultarnos actividades atractivas para nosotros y sobre todo si el objetivo es cuidarnos a nosotros mismos pero hay ocasiones en donde creemos que todo puede ser autocuidado.
Es importante saber que el autocuidado no es una forma de escapar de aquello que no queramos hacer o una excusa para alejarnos de todo aquello que no nos gusta.
El autocuidado nos ayuda a gestionar nuestro día a día de una forma que nuestros problemas no nos sobrepasen, pero no es una forma de evadirlos.
El hacer cosas que nos gusten sí es placentero y puede ayudarnos a cuidarnos, pero no si es para evitar hacer cosas que debamos hacer. Debemos recordar que nuestras actividades placenteras son para cuidarnos y seguir con nuestra vida, no para detenerla.
A veces creemos que el autocuidado solo nos lo podemos aplicar a nosotros mismos. El apoyarnos en alguien más cuando lo necesitemos o buscar ayuda de algún profesional en caso necesario también forma parte de cuidarnos y nutrirnos a nosotros mismos.
Por otro lado, en ocasiones podemos llevar el autocuidado a un extremo peligroso en el que intentamos imponernos el descanso, o la actividad física. Debemos recordar que el autocuidado es una muestra de cariño hacia nosotros mismos. Es una forma de cuidarnos y mejorar nuestro bienestar. Una medida para hacernos sentir mejor y no debemos verlo como algo que debamos imponernos. Cuando pasa a ser una tarea que nos empiece a generar malestar realizar deja de tratarse de autocuidado y el objetivo es que sea algo que nos genere bienestar.
En caso necesario, si necesitas la ayuda de un profesional especializado de la salud para poder conllevar de una mejor forma tu día a día, no dudes en solicitar ayuda.
La importancia del descanso también es autocuidado
Cuando hablamos de descanso, no solo nos referimos a dormir. El descanso es una decisión activa que podemos o no tomar. Se trata de actividades que elegimos para mejorar nuestro bienestar. El tomar descansos de manera recurrente nos ayuda a recargar energía, mejorar nuestro bienestar y a reducir el agotamiento.
Existen diversas formas de descanso. El descanso que elegimos depende de cada persona y de sus necesidades o preferencias. Las formas del descanso varían según las actividades que podemos hacer para tomarlo.
Principalmente se dividen en descansos que incluyen una mayor parte de activación física y con una menor activación física. Los de mayor activación pueden incluir actividades como correr, hacer yoga, pilates, o simplemente actividades creativas como pintar, dibujar. Hacer algún tipo de relajación o andar por donde hay naturaleza también se trata de un descanso.
Por otra parte también tenemos los descansos en donde nos gusta una menor cantidad de activación. Podemos echarnos una siesta o simplemente cerrar los ojos realizando respiraciones profundas, sin mucho movimiento.
También existen descansos en los que necesitamos desconectar de muchas cosas, como tomarnos descansos de pantallas o de personas.
Por el contrario también el salir con personas que nos generan energía también es un descanso.
La manera en que nos hablamos es autocuidado
A veces no creemos en la importancia que tiene la forma en la que nos hablamos. La verdad es que la forma en la que nos hablamos influye mucho en nuestro bienestar y en la forma que tenemos de ver nuestro descanso.
Un lenguaje más autocrítico con nosotros mismos contribuye a generar mayor cortisol, la hormona del estrés. Por el contrario, cuando usamos un lenguaje mucho más compasivo con nosotros mismos ayuda a la reducción del estrés y a que afrontemos las situaciones de una forma que no nos genere tanto malestar.
El uso de un lenguaje más amable y alentador favorece la mejor regulación de emociones desagradables como la ansiedad. Podemos tratar de hablarnos más amable de la siguiente manera, si tendemos a decirnos ante una situación “no sirvo para nada” podríamos tener mayor amabilidad con nosotros mismos diciéndonos “estoy haciendo lo mejor que puedo”.
Un lenguaje más compasivo nos ayuda a que tomemos más descansos. Cuando tenemos una actitud mucho más amable con nosotros mismos nos es más fácil tomar decisiones que nos generen bienestar, como descansar cuando lo necesitemos.

¿Cómo afecta el autocuidado a la autoestima?
La autoestima es la forma que tenemos de vernos a nosotros mismos. En ocasiones nos vemos de una forma más amable o por el contrario de una forma más desagradable.
La autoestima es una visión nuestra que varía. No siempre nos encontramos bien con nosotros mismos y eso no significa que no nos queramos.
El autocuidado puede llegar a mejorar la visión que tenemos de nosotros mismos. El cuidarnos hace que se refuerce ese amor hacia nosotros.
Es importante comprender que la visión que tenemos en nosotros puede cambiar de un dia para otro, por ello siempre es necesario vernos acompañados de un buen autocuidado que nos ayude a relacionarnos con nosotros mismos de una mejor forma.
Cómo mantener el autocuidado
Una parte muy importante para mantener las rutinas de autocuidado son los autorrefuerzos que nos damos a nosotros mismos.
Los autorrefuerzos son los premios que podemos darnos por haber realizado algo que queríamos conseguir o mantener.
Los autorrefuerzos pueden ser desde cosas o hasta palabras de aliento hacia nosotros mismos. Podemos comer algo que nos apetezca mucho después de una semana cumpliendo el cuidado del ejercicio, o simplemente felicitarnos por habernos permitido echarnos una siesta.
Los autorrefuerzos son importantes porque nos ayudan a querer mantener o a conseguir todo aquello que nos proponemos. Recordando que lo que nos damos tiene que ser proporcional a nuestro mérito.
La importancia del agotarse siendo trabajador de cara al público
El trabajo de cara al público, ya sea camarero, médico, psicólogo,etc. Se trata de un trabajo mayormente desgastante que otros trabajos en los que no se trata con personas.
Este tipo de trabajo exige a sus trabajadores una mayor regulación emocional, empatía o impredecibilidad que otro tipo de trabajos, por lo que supone un mayor desgaste para quien lo ejerce. Generando unos niveles mayores de estrés y emociones desagradables como ansiedad o tristeza.
El desgaste que genera, puede producir que los trabajadores ya no rindan de la misma manera, que pierdan interés en su trabajo o que ya no quieran trabajar.
Por ello, es muy importante que cualquier profesional que trabaje de cara al público tenga un buen autocuidado. Esto puede ayudarles a disminuir sus niveles de estrés y mejorar su regulación emocional, además un buen descanso puede ayudar a recargar energía para hacer su trabajo de una forma más eficiente.
Si consideras que necesitas ayuda para fomentar tu autocuidado no dudes en consultar a un especialista de la salud.
Algunas preguntas relacionadas con el autocuidado:
¿Cómo nos podemos autocuidar?
Nos podemos autocuidar de diversas maneras como: hacer deporte, mejorar nuestra alimentación, respetar nuestras horas de descanso, dedicando tiempo a descansos, tomándonos tiempo para estar con nosotros, hablarnos de una forma más agradable, etc.
¿Cuáles son las consecuencias de no tener autocuidado?
Cuando no realizamos un autocuidado podemos no regular de una mejor forma el estrés o las emociones. El no cuidarnos puede generarnos mayor desgaste físico y mayor riesgo a enfermedades. El no tener momentos para nosotros puede generarnos sensación de sentirnos sobrepasados por las situaciones que vivamos generando emociones desagradables. También podemos generar mayor irritabilidad, dificultando la relación con las personas a las que apreciemos.
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