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Complejo de salvador

Publicado el 20 julio 2025 - Sin categoría

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Ayudar a otros es una tendencia humana, nos sale de manera instintiva el querer colaborar con otras personas en momentos de necesidad. ¿Alguna vez has intentado ayudar a alguien aunque ésta no te haya pedido ayuda?. En su mayoría de veces nos sale solo el querer ayudar a las personas sin que nos cueste mucho pero, ¿Alguna vez has intentado ayudar a alguien por mucho que eso pudiera perjudicarte a ti?.

Existe una franja pequeña entre el querer ayudar y el desvivirnos por los demás, en este blog hablaremos de cuándo es perjudicial el querer estar siempre dispuesto para los demás o lo que se llamaría el ¨complejo del salvador  ̈. 

La información plasmada en este blog es meramente informativa y orientativa, no diagnostica ni genera etiquetas a las personas, si puedes llegar a sentirte mínimamente algo parecido a lo descrito en este blog, puedes acudir a un profesional de la salud mental para obtener mayor información. 

Querer ayudar a los demás es algo natural del ser humano debido a que los humanos tendemos a vivir en sociedad, las personas que ayudamos tenemos más probabilidades a estar acogidos en un grupo si somos útiles para los demás. 

Esta ayuda corresponde cuando tenemos esa disponibilidad para realizar esta ayuda, pero hay ocasiones en las que no la tenemos y nos esforzamos el doble por intentar ayudar a alguien. 

El complejo de salvador es una tendencia a ayudar a los demás de forma constante incluso cuando no se ha pedido ayuda o que ejercer esa ayuda nos perjudique de manera grave. 

Se trata de una ayuda que se hace de manera constante por los demás, perjudicando su tiempo, recursos y energía. 

Además de ejercer la ayuda hacia las demás personas, existen diversos componentes que tienden a verse relacionados con las personas que pueden ejercer mayor ayuda a los demás. 

Que podamos sentirnos identificados con algunos de estos componentes no significa que seamos personas con complejo de salvador, a todas las personas pueden costarnos muchas cosas a lo largo de nuestra vida. El complejo se trata de una forma constante de tendencia de vida que no se puede evitar o requiere demasiado esfuerzo para la persona. En caso de que podamos llegarnos así, siempre podremos contactar con un profesional de la salud que pueda ayudar a relacionarnos de una mejor manera con nosotros y los demás. 

Las personas con complejo de salvador tienden a costarles poner límites a las personas, tanto de su entorno como de su no entorno, aunque éstos se vean sobrepasados, sin energías, sin recursos o esa situación no tenga que ver con su responsabilidad. Podemos verlo reflejado en una persona que esté saturada de trabajo pero en cuanto un compañero pida ayuda, ésta acepta sin dudarlo, aunque esté agotado y no tenga tiempo. 

Tienden sentirse valiosas solo cuando alguien las necesita o se encuentran ayudando a una persona. Si alguna persona resuelve su problema sin consultarse, se suelen sentir desplazados o poco valorados. Suelen ser personas que siempre están disponibles para sus amigos.

Éstas personas siempre quieren ayudar a los demás desde la buena intención, pero en ocasiones no respetan los procesos de los demás o límites que éstos les pidieron respetar. Puede verse reflejada en una situación de dos amigos, en donde uno le verbalice al otro que está triste y al hacerlo, la otra persona empiece a proponerle consejos, formas de aliviarle e involucrar a otras personas para mejorar su estado de ánimo. Aunque sea un gesto de buena intención, la otra persona no respeta límites y solo busca la ayuda inmediata aunque no se la pidan. 

Suelen relacionarse mayormente con personas que necesitarán su ayuda, entrando así en relaciones desequilibradas donde siempre se las necesite. 

Centrándose en la ayuda hacia los demás, pueden llegar a olvidarse de sus propias necesidades o de sus propios conflictos. Podemos verlo en situaciones en donde una persona esté pasando por un estresor grave y en vez de centrarse en él, se centre en su familia, amigos o pareja. 

El no poder ayudar o poner límites por su propio bienestar les generan emociones desagradables muy intensas. Situaciones como acudir a ayudar en días en donde se había decidido descansar, solo por el malestar que se puede sentir si no va, es un indicador de este punto. 

Muchas personas nos podemos encontrar con muchos de estos puntos en diferentes momentos o situaciones de nuestra vida, eso no significa que podamos tener un complejo de salvador. Pueden existir muchas situaciones a lo largo de nuestra vida que nos pongan en las diferentes situaciones mencionadas anteriormente. Cuando esas situaciones comienzan a presentarse de manera continuada y afectar a nuestra calidad de vida, puede que conlleven a ser un problema para nosotros, en esos casos podríamos consultar con un profesional de la salud en caso necesario en el que consideremos que necesitemos ayuda. 

Podemos llegar a creer que la ayuda que ofrecemos simplemente se trata de altruismo, por ello veremos componentes que pueden diferenciar el altruismo de un complejo de salvador. Por muy parecidos que pueden verse desde fuera, la forma interna que sienten las personas al ejercer la ayuda no suele ser la misma. 

El altruismo surge desde la libertad y el deseo genuino de ayudar, en cambio el complejo de salvador se rige desde una necesidad interna de ser necesitado

Cuando ejercemos ayuda de manera altruista tendemos a respetar los límites que nos piden los demás. Cuando se presenta el complejo de salvador la persona no tiende a respetar los límites que les exigen los demás sino que van más allá, aunque tengan la intención de ayudar.

Una persona altruista ejerce una ayuda de manera desinteresada, sin búsqueda de reconocimiento. La persona con complejo de salvador busca una validación, el reconocimiento o afecto por ejercer esa ayuda. 

El altruismo se presenta respetando su propio autocuidado, en cambio una persona con complejo de salvador permite desgastarse más de lo que puede soportar  por ejercer la ayuda.

Cuando una persona ejerce una ayuda altruista se basa en la empatía por la otra persona, la persona con síndrome del salvador tiende a basarse en emociones desagradables que surgen en esta si no presta la ayuda. 

Las relaciones en una persona altruista tienden a ser vínculos sanos y recíprocos. Las relaciones de una persona con síndrome del salvador tiende a relacionarse en relaciones donde ésta ejerza una ayuda extra hacia los demás

Aunque desde fuera puedan parecer iguales, el objetivo de ambas acciones es totalmente diferente, en una se tiende a priorizar a la propia persona en el caso del síndrome del salvador no se tiende a priorizar a uno mismo. 

Aunque el querer ayudar a los demás pueda hacernos sentir mejor en muchas ocasiones no debemos olvidar priorizarnos a nosotros mismos, tanto a nuestro cuidado, como nuestra vida, tiempo y recursos. Ejercer una vida en la que solo ayudemos a los demás puede llevarnos a vivir una peor calidad de vida o generarnos mayor malestar del bien que esperábamos recibir. 

El simple hecho de ayudar cuando no tenemos recursos para hacerlos ya nos supone una carga emocional y física desgastante para nosotros. Esto tenderá a generar agotamiento físico, mental y emocional al intentar estar presente siempre para los demás aunque no podamos. 

El querer estar presente siempre para los demás, generará que evitemos nuestros propios deseos, no estableciendo límites o dejando de lado las cosas que son importantes para nosotros, generándonos a la larga mayores emociones desagradables como ansiedad o tristeza. 

El buscar la validación exterior al ayudar, nos hará más dependientes de las demás personas, buscando así ayudar más para una mayor aprobación y haciendo que nos quedemos en ese círculo. 

Puede perjudicarnos el relacionarnos con otros, ya que si buscamos todo el tiempo ayudar y eso genera que nos saltemos los límites que nos piden los demás, puede crear conflictos en nuestras relaciones interpersonales por no respetar sus límites. 

La necesidad de ayudar puede generarnos emociones desagradables constantes como la culpa por no ayudar en ocasiones que no podamos. 

Una ayuda constante sin regulación propia puede llegar a generarnos mayor malestar a largo plazo del que queríamos reducir al no ayudar. 

Aunque hayamos trabajado durante muchísimo tiempo de una manera, puede ser una que nos esté empeorando la calidad de vida. La ayuda a los demás es parte de la interacción social siempre y cuando podamos ejercerla. El priorizarnos antes que a los demás mejorará nuestra calidad de vida y como nos sintamos en relación con los demás. 

El priorizarnos cuando los demás necesitan ayuda genera que no exista ese agotamiento físico, mental y emocional por un desbordamiento de nuestros recursos para otra persona. Generando así no sumarnos un malestar que podría llegar de esa sobrecarga que nos puede generar ayudar de más. 

Cuando nos priorizamos ayudamos desde una forma que podemos ejercer mayor ayuda porque no nos estamos desbordando o nos encontramos en un estado de agotamiento, sino que podemos ofrecer nuestra ayuda desde un lugar en el que le podamos ser de mayor utilidad a la otra persona. 

El poner límites mejora las relaciones interpersonales que puedas tener, así ya no guardamos emociones como rencor por la otra persona, si no que nos relacionamos con ella desde una relación de equilibrio y sana donde rige el respeto mutuo. 

El ponernos como una prioridad mejora que ya no nos relacionemos desde una necesidad de elogio o agradecimiento, sino que esa visión dependerá de cómo nos veamos nosotros y no los demás, generando que no busquemos relaciones desde la dependencia sino desde la reciprocidad.  

Existen ámbitos que conocer acerca de estos límites predomina por su vinculación con las otras personas que deben de ejercer. Algunos trabajos como los relacionados con la salud pueden llevarnos a generar mayores emociones de malestar por una necesidad exhaustiva de el ejercer de ayuda por las características propias de ese trabajo. 

Por ello es más importante que se prioricen a ellos mismos y se tengan mayor en cuenta para poder ayudar de una mejor forma a los demás. 

El relacionarse con más personas que tengan un tipo de vida que nos pueda parecer más injusto puede generarnos más emociones desagradables y buscar que nos impliquemos más en su caso. Esto puede llevarnos a un mayor desgaste ya que vamos a estar rodeados de casos con características parecidas y querer ayudarlos a todos nos generará un mayor esfuerzo. Hay que recordar que somos personas, profesionales y tenemos límites para poder ayudar a los demás por mucho que queramos.  

El acompañamiento que podemos ofrecerles es más que suficiente de ayuda para esas personas, ejercer como los profesionales que somos ya significa que estemos dando todo lo que podamos darles de ayuda. 

Debemos recordar que no seremos peores profesionales ni malas personas si no resolvemos cosas a las que no podemos acceder. El no ayudar todo lo que queríamos puede generarnos mayores emociones de malestar, pero no significa que una situación nos defina como personas y profesionales. 

También merecemos ser cuidados, atendidos y descansar por todo el trabajo que hagamos, hayamos conseguido lo que queríamos o no. Priorizarnos en este ámbito, mejorará nuestro rendimiento, permitiéndonos así, ayudar de una mejor forma en la que nosotros queramos. 

Si consideras que necesitas ayuda para aprender o mejorar tus habilidades para priorizarte, recuerda que siempre puedes acudir a un profesional de la salud para que te ayude en la situación que necesites. 

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Este espacio es meramente informativo y siempre se necesitará la ayuda de un profesional de la salud para poder obtener una respuesta de calidad y que pueda ayudarnos dado que esto dependerá de las variables individuales de cada persona. Aún así, la toma de conciencia siempre puede ser un primer paso para enfrentarnos a la realidad que estamos viviendo y solicitar ayuda. El trabajo con el síndrome del salvador conllevará las variables individuales que requiera cada persona, incluyendo el trabajo en emociones, establecimiento de límites y el desarrollo de nuestras herramientas de vinculación.  

El complejo del salvador no se trata de una enfermedad mental sino de una forma que tenemos de relacionarnos con las demás personas que nos tiende a generar mayor malestar propio. 

El querer ayudar a los demás surge de manera natural al relacionarnos con otros ya que somos seres sociales que cohabitan con otras personas, por lo que nuestra naturaleza nos genera querer ayudar a los demás. Cuando esta ayuda sobrepasa nuestras herramientas, energía, tiempo, recursos, podemos entender que se trata de algo que nos está sobrepasando y generando mayor malestar por lo que deberíamos buscar ayuda con un profesional de la salud

La información compartida en este espacio es meramente informativa, no se podrá concluir ningún diagnóstico a partir de ella. Para obtener más información es necesario acudir a un profesional de la salud. 

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