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Ghosting

Publicado el 14 agosto 2020 - #Conocimientos

ghosting

El ghosting es una práctica cada vez más extendida en las relaciones por redes sociales. Consiste en cesar de golpe y sin previo aviso cualquier tipo de contacto o comunicación con una persona.

Esto implica que, de repente, una persona con la que estábamos manteniendo contacto a través de las redes deja de contestar a nuestros mensajes, no contesta a las llamadas e ignora por completo cualquier intento por nuestra parte de reanudar el contacto o la relación.

Es muy habitual que el ghosting se de en el contexto de las aplicaciones de citas. Cuando el interés por la otra persona decae, por los motivos que sean, se deja de contestar.

Sin embargo, el ghosting puede darse cuando la relación ya está más consolidada. A lo mejor se ha quedado varias veces, e incluso se ha llegado a mantener relaciones sexuales, y sin previo aviso la otra persona «desaparece».

Aunque habitualmente se dice que lo contrario al amor es el odio, generalmente la indiferencia suele ser mucho más dolorosa. Y el ghosting es la máxima expresión de la indiferencia.

Los efectos que puede tener el ghosting sobre nuestro concepto de nosotros mismos o nuestra autoestima puede ser bastante grande si nos encontramos en un momento delicado o si las expectativas que nos habíamos formado con respecto a la relación son bastante grandes.

Pero, ¿qué nos puede empujar a hacer ghosting?

En líneas generales, el ghosting se podría considerar una estrategia de evitación. Es decir, se busca evitar el propio sufrimiento o las emociones desagradables que pueden derivarse de una ruptura o de un distanciamiento. Este tipo de estrategias, centradas en la evitación de nuestras propias emociones implica no tener en cuenta cómo se va a poder sentir la otra persona.

Al haber una desconexión de las propias emociones hay una desconexión de las emociones de los otros. Si a esto le sumamos que la virtualidad de las redes sociales resta sensación de conexión emocional, es más fácil dejar de contestar que afrontar las propias emociones.

¿Por qué nos sentimos tan mal cuando nos hacen ghosting?

Principalmente porque atenta contra nuestra integridad, contra nuestro derecho a saber y nos hace sentir usados. Sentimos que se nos ha faltado al respeto, que es injusto y, si la relación estaba avanzada, sentimos abandono, confusión y tristeza.

Y, sobretodo, te impide reaccionar de ninguna manera. El ghostign duele tanto porque nos roba la posibilidad de responder, de actuar en consecuencia.

Nos fuerza a un duelo sin explicación, sin consecuencias. No sabemos qué hacer porque no sabemos qué ha pasado. Y como no sabemos qué ha pasado, no sabemos si se debe a que nosotros hemos hecho algo mal. La peor consecuencia del ghosting es la incertidumbre que genera y como ésta afecta a nuestra visión de nosotros mismos.

Nos acuden a la mente preguntas como:

¿Cómo no lo vi venir?

¿Qué he hecho para que no me conteste?

¿Cómo voy a evitar que me vuelvan a hacer algo así?

A la larga, el ghosting nos vuelve desconfiados de las relaciones, de los demás y de nosotros mismos.

Aunque cueste, aunque se haya acabado, aunque no te importe, NO hagas ghosting. Una explicación, un último mensaje, una última llamada puede ser la diferencia entre hacer algo de daño y hacer mucho daño a esa persona.

No va a venir, ¿verdad? Aquí hay fantasmas.

Casamurada, _juno

La ilustración, como siempre, es de la artista Laura Calvo.