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Las dimensiones funcionales del YO

Publicado el 15 enero 2021 - #Conocimientos

Todos queremos saber quiénes somos. Hace unas semanas escribimos un blog sobre encontrarse a uno mismo en el que comentábamos que, casi con total seguridad, siempre somos nosotros mismos.

dimensiones funcionales del yo

Las últimas teorías sobre pensamiento y lenguaje buscan esclarecer cómo se construye el lenguaje y el pensamiento y, por consiguiente, la identidad. La Teoría de los Marcos Relacionales (TMR) supone un avance en este sentido y es considerada como una de las teorías fundamentales para desarrollar los abordajes terapéuticos de carácter contextual y de tercera generación.

La TMR sostiene que la identidad es posible a través de la posición funcional desde la que nos explicamos con palabras a nosotros mismos y nuestro comportamiento. Lo que viene a significar que, dependiendo de lo que estemos queriendo experimentar o expresar estaremos otorgando una función diferente a nuestro yo.

Supongamos que tienes que explicar a alguien que no te conoce de nada quién eres. Lo habitual es que te pares a recordar todas aquellas cosas que te gustan y que haces. Buscarás una serie de palabras que describan tu personalidad. Como amable, alegre, buena persona.

Sin palabras no sería posible explicar nada. Puesto que el lenguaje posibilita nuestro conocimiento del mundo y de nosotros mismos. Y ambos están en constante relación.

De esta forma, cuando planteamos quiénes somos lo hacemos de lo que sabemos y recordamos sobre nosotros mismos.

Me gusta el chocolate.

Me llamo Paco.

Soy una persona sensible.

No soporto que me mientan.

Las frases anteriores son ejemplos de este yo funcional al que llamaríamos yo como contenido. Es la posición funcional desde la que nos explicamos a nosotros mismos a través de lo que sabemos y recordamos. Por ello, es el más accesible, el más a mano a la hora de expresarnos o explicarnos.

Sin embargo, también podemos explicarnos con palabras todas aquellas cosas que nos están sucediendo en este preciso momento. Permítete dejar de leer este blog unos segundos y párate a observarte. ¿Qué sientes?

Esta forma de acceder mediante las palabras a los distintos estados emocionales que estamos sintiendo y cómo se van desarrollando se denomina yo como proceso.

El yo como proceso está en el presente, alude a los estados que vamos sintiendo conforme se suceden los segundos. De esta forma, conectamos con el lenguaje los estados del mundo con nuestros estados interiores.

Y, por último, ¿alguna vez has pensado desde dónde experimentas y reflexionas sobre todas estas cosas?

La respuesta más habitual es <<en mi cabeza>>. Otra puede ser <<desde mí>>.

Sin embargo, si te pregunto quién piensa y reflexiona todas esas cosas la respuesta será <<yo>>.

Y si entonces te pregunto que quién es ese yo la respuesta será o bien <<yo>> otra vez o entrará en marcha la posición funcional de contenido y te pondrás a contarme que eres una buena persona, que te guste el chocolate o simplemente contestarás Paco.

Ese <<yo>> elusivo, que vislumbramos por el rabillo del ojo, que sabemos que está ahí y que, supuestamente debemos descubrir, es el yo como contexto.

No es nada y lo es todo a la vez. Lo contienen todo y está vacío para que todo pueda contenerse. Es el lugar psicológico que se construye con palabras para que quepan todas las palabras posibles. Es el lugar desde el que nos experimentamos, nos reflexionamos.

Y ahora es cuando podrías preguntarte que para qué te sirve a tí saber todo esto.

Te sirve para entenderte mejor.

Sirve para comprender que el yo como contexto, en su rigidez, no puede cambiar porque es pasado aunque a veces lo vivamos como presente. Facilita darle mayor importancia a prestar atención a los estados emocionales que estás sintiendo aquí y ahora y te ayuda a ponerlos en relación con lo que está sucediendo, nutriendo un yo como contexto más rico y plural.

Te acerca más a tus objetivos e intereses. Porque desde el yo como contexto no tienes por qué juzgarte.

Porque siempre eres tú ahí. Y desde ahí es más fácil romper las cadenas del contenido y facilitarte cambios.

Todas estas cosas las aplicamos a diario en consulta, para ayudar a nuestros pacientes a contextualizarse mejor y emprender el camino bajo el rumbo que ellos decidan.

La magnífica ilustración que acompaña a este blog es, como siempre, de la gran artista Laura Calvo.